jueves, 14 de julio de 2016

Cómo escribir un best-seller para niños (y no morir en el intento)

¿Qué escritor o escritora no ha sufrido al abrir el sobre de su liquidación de derechos? ¿Quién no ha pensado en escribir un gaturro, un diario de cualquier tipo de Greg, un capitán calzoncillos, o descubrir el secreto de Geronimo Stilton para fabricar libros que produzcan la tranquilidad de poder pagar las facturas y darse alguna que otra alegría? Si, estamos de acuerdo: la mayoría de los best-sellers para niños nos dejan indiferentes, son una plaga a la que hay que combatir, ¡odiamos que existan! ¡son perniciosos para la lectura!... pero, como sufridos escritores, ¡quién no superara alguna vez la cifra de los 10000 ejemplares vendidos! ¡Quién fuera un Juan Muñoz y tuviera un Fray Perico y su borrico para vender más de medio millón de ejemplares y comprarse unas parcelitas en Ávila....!
Claro que revisando la lista de los best-sellers de todos los tiempos, no siempre han sido obras que muchos escritores firmarían con su nombre auténtico. A propósito de este tema, tuve por fin tiempo de leer un libro largamente postergado: Código best seller. Las lecturas apasionantes que han marcado nuestras vidas (Temas de Hoy, 2011) del periodista cultural Sergio Vila-Sanjuán, a quien leo con mucho gusto en sus columnas del diario La Vanguardia.




En su ensayo, Vila-Sanjuán trata de desentrañar las claves de estos libros y, para ello, revisa clásicos teóricos del género, como el de Albert Zuckerman, David Viñas o Malcolm Gladwell, pero también memorias de editores (Michael Korda, Diana Athill) e historiadores del libro (Robert Darnton, Roger Chartier y Philip Blom), entre muchos otros. Una de las primeras evidencias que asoman en este libro es que nadie sabe cómo se hace un best seller. Ni autores, ni editores, ni libreros tienen idea de cómo funciona... solamente los lectores escogen qué libros van a leer de forma masiva. Y este es el gran misterio. Unas veces se elige un libro por querer pertenecer a una comunidad, otras porque va contra cierta prescripción; otras, porque el boca a oreja funciona muy bien y otras, porque el gran colectivo de lectores gusta de obras populares y ya está. 



Eso sí, hay algunos factores que pueden ayudar, y son los que vamos a compartir aquí. 
Pero antes de eso vamos a mirar las listas de libros para niños más vendidos (y sus números) según la Wikipedia.


Más de 100 (¡cien!) millones de libros vendidos
El señor de los anillos, J. R. R. Tolkien
El Hobbit, J. R.R. Tolkien
El Principito, Antoine de Saint-Exupéry
Harry Potter y la piedra filosofal,  J.K. Rowling




Entre 50 y 100 millones de copias:
El león, la bruja y el armario, C.S. Lewis
Harry Potter (los seis restantes, cada uno), J.K.Rowling
Heidi, Johanna Spyri
Ana la de las tejas verdes, Lucy M. Montgomery
La telaraña de Carlota, E.B. White




Entre 30 y 50 millones de copias:
El cuento del travieso Perico, Beatrix Potter
El mundo de Sofía, Jostein Gaarder
Diarios, Ana Frank
La pequeña oruga glotona, Eric Carle




Entre 20 y 30 millones de copias:
El viento en los sauces, Kenneth Grahame
Los juegos del hambre, Suzanne Collins
Las aventuras de Huckleberry Finn, Mark Twain
El diario secreto de Adrian Mole, Sue Townsen
Donde viven los monstruos, Maurice Sendak
Charlie y la fábrica de chocolate, Roald Dahl




Entre 10 y 20 millones de copias:
Bajo la misma estrella, John Green

La historia interminable, Michael Ende
Adivina cuánto te quiero, Sam McBratnety
Una arruga en el tiempo, Madeleine L´Engle
Rebeldes, Susan E. Hinton



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Pararemos aquí el recuento porque a menos de 10 millones de copias no vamos a aspirar. Lo que vemos en el listado es un variado espectro de calidades, por lo que, en principio, si eres un escritor con exigencias literarias, ya sabes que, incluso así, es posible tener un gran éxito. Muchos de los libros de esta lista son recomendados por especialistas, y aparecen en las listas de los más recomendados. Así que es opción de cada uno tirar hacia el capitán calzoncillos o La telaraña de Carlota. Pero ¿cómo saber qué ha hecho exitosos estos libros?  Vila-Sanjuán nos recuerda algunas de las condiciones (ni se dan todas ni se sabe cuál funciona mejor que otra, que conste) para el éxito. 

Y son:
1-La tendencia del boca-oreja. Empezamos mal porque es justo lo que nadie puede controlar.
2-La apuesta editorial. Es decir, marketing a toda pastilla y producto seleccionado por la editorial para promocionarlo de manera prioritaria. Hay que dar la lata con esto. 
3-El gran prescriptor. Un famoso que hable de este libro. En literatura infantil parece una misión imposible.
4-Cine y TV. En este caso, sólo podemos intentar vender un guión para hacer una película, etc...
5-El autor es mediático. ¡Ah! ¡Eso sí! ahora que todos controlamos las redes sociales y tenemos miles de amigos, es fácil. Solo tienes que promocionarte sin parar, dar la lata a prensa, a los amigos blogueros (a mí no, por favor), ir a las librerías a decir que lo pongan en la mesa de novedades, y cosas similares.
6-Si ya eres un autor conocido: gran lanzamiento. Es decir, ponerse pesadito con tus editores para que pongan en marcha el punto 2.
7-La crítica. Aunque este punto es dudoso en la actualidad (¿a quién le importa la crítica?), la idea es que el libro no pase desapercibido. Esto, junto con el punto 1 (y, a ser posible el 2) sin duda alguna harán despegar tu libro en pocas semanas. 

Lo que tampoco queda claro es que 1+2+3+4+5+6+7 = best seller. 




Así que da igual que escribas bien, mal o peor: lo importante, como recuerda Vila-Sanjuán es "tocar la fibra de los lectores".
Si, vale, pero ¿dónde está esa fibra para tocarla?
Lamentablemente esto no vamos a poder averiguarlo aquí. Porque esa fibra tiene que ver con los gustos y, sobre todo, las tendencias, algo que estudian con mucho furor los sociólogos intentando desentrañar esa madeja llena de incógnitas. Pero mientras tanto, seguimos con el valioso libro de Vila-Sanjuán porque se toma el trabajo de comentar, uno por uno, más de 70 libros con pistas para los escritores. Algunos de ellos son para niños/jóvenes, y son libros que considera una cantera para el éxito. Así que te explicamos cómo ve este especialista lo que hizo tocar la fibra de los lectores.


La cabaña el tío Tom, de Harriet B. Stowe, comenta: 

La trama abunda en historias de abuso y exploración física y sexual. Los giros argumentales, ricos en recursos folletinescos (madres e hijas que se reencuentran en circunstancias inverosímiles, muerte de una niña protectora de Tom, que es un verdadero ángel) aparecen trufados con largos diálogos de tema moral y político, con el objetivo de demostrar que el problema de la esclavitud no radica en contar con patronos buenos o malos, sino en unas leyes que permiten tratar como objetos a seres humanos. 

La vuelta al mundo en ochenta días de Julio Verne. 
Es difícil sustraerse a La vuelta al mundo en ochenta días. Su simpatía, vitalidad y suspense la mantienen muy viva ciento treinta años después de su aparición. El inteligente uso de los arquetipos hace de ella un libro emblemático. Su optimismo histórico sobre la especie humana constituye un componente claro de su popularidad.

Corazón de Edmondo de Amicis. 
 A lo largo de las páginas de Corazón mueren maestros, sufren niños, se sacrifican santas madres, pasan hambre familias enteras. Y abundan las historias ejemplares, como el muchacho que enferma trabajando de noche para adelantar la faena de su padre, sin que este lo sepa, o el pequeño que asiste a la agonía de un hombre a quien no conoce, pero que no tiene a nadie más junto a su lecho. Se acumulan las desgracias, pero a diferencia de las fábulas de los hermanos Grimm, el autor nunca es cruel, tampoco realista, sino que propone una visión idealizada, y a ratos tremendamente lacrimógena, de cómo deberían funcionar las relaciones humanas, aceptando que vivimos en un mundo imperfecto.


El principito de Antoine de Saint Exupéry.
Es una fábula breve, llena de simbolismos (y, por tanto, abierta a todas las interpretaciones), que requiere del lector cierta empatía. Incluso los refractarios a su tono poético se sentirán atraídos por su reivindicación de la infancia, la crítica al maquinismo y al consumismo y la apuesta por una percepción más profunda de lo que nos rodea. 

 Diarios de Ana Frank.
Ana es una escritora notablemente madura, con buen ojo para el costumbrismo y la anécdota, minuciosa, pero no excesiva ni aburrida en las descripciones, con finos rasgos de humor -como cuando explica sus redacciones del tipo "no hablaré en clase"-. Y capaz de conmover sin caer en el sentimentalismo.



El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder.
Toca varias fibras sensibles, empezando por la de las familias rotas: tanto Sofía como Hilde cuentan con un padre lejano al que apenas ven hasta que arranca la acción del libro, de forma que la búsqueda del saber implica al mismo tiempo la reanudación de la relación paternofilial. 




Harry Potter y la piedra filosofal de J.K. Rowling
La serie Harry Potter combina esuemas clásicos de la novela de intriga adolescente protagonizada por grupos de amigos, que popularizó en los años cuarenta y cincuenta Enid Blyton, con una atmósfera fantástica, también de sólida tradición británica en la línea que va de las novelas de caballerías a El señor de los anillos. En realidad, la serie ha servido para redefinir y poner al día ese espíritu que el estudioso Ian Buruma calificó como "anglomanía", el atractivo universal que ejercen algunas versiones de la tradición inglesa, y cuyo máximo emblema es el colegio privado. 

 ¿Te hemos dado suficientes pistas para tocar esa fibra de los lectores? Pues adelante, eso sí, no mueras en el intento, por favor, ya sabes que, hagas el libro que hagas, siempre tendrás tu pequeño grupo de fans, unas cuantas buenas reseñas y un sobre con la liquidación de tu editor que, en el fondo, te aprecia porque sueña que, algún día no muy lejano, le darás un best seller.

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